Obras del Artista Lazer Fundora Hernández









Lazer Fundora Hernández nace en la Habana, Cuba, en el año de 1965. Sus conocimientos de dibujo y pintura los adquiere en una primera etapa de su padre Lázaro Fundora. "Mi primer maestro realmente fue mi padre; él es pintor, diseñador, músico, un hombre loco" [...] "...paralelamente empecé a hacer la carrera de pintor asesorado por él y por una buena parte de sus compañeros de la editorial que eran profesores de las escuelas de arte".




¿Quién es Lazer Fundora?

Es difícil hablar de uno. Me considero un tipo tranquilo, me gusta la paz; soy un tipo sencillo, observador de la vida; de ahí que sea parte de lo que plasmo en mi obra. Mi pintura aborda los estados de ánimo de la gente, me interesa cómo vive la gente, cómo es feliz o infeliz. A veces estoy en un semáforo, se para un coche al lado y veo la cara de esa persona, y en ocasiones observo que lleva una amargura tremenda en el alma o está muy triste, preocupada y eso a mí me interesa, es una de las cosas que me gusta plasmar.



En ese sentido ¿el lenguaje de tus cuadros es una representación de la actual cultura?

Sí, una buena parte se debe a toda esta tendencia que hay de la moda, de esa preocupación que tienen hombres y mujeres por cuidar su figura, su cuerpo, pero no tanto desde el punto de vista de la salud, sino que es más bien hedonística, de cuidar visualmente la figura. De alguna manera así se refleja en mi obra esa preocupación, que por otra parte viene también de los clásicos, de los griegos, de cuando Miguel Ángel hizo el David. Ésa es la parte externa, formal y conceptual; la parte del sentimiento y del alma es otra cosa, es la de los estados de ánimo, lo que siente la gente.



¿Por qué la soledad de tus personajes?

Hay personas que son bellas, ricas, tienen toda la estabilidad del mundo pero les falta la felicidad. Son gente muy sola, de hecho, ésa es una constante en mi obra, casi nunca pinto más de una persona en un cuadro.



¿Por qué?

Nunca me lo habían preguntado. Un amigo me hizo esa observación y a partir de ahí empecé a recapacitar el porqué, y me llegué a preguntar si le tenía miedo a la soledad. Me contestaba que no, ya que soy una persona que tiene muchos amigos, una familia maravillosa, me siento bien y pleno en este sentido, pero creo que en el fondo, sí le temo a la soledad.



Los símbolos: cruces, corazones y el número 13

El número 13 lo uso como el azar, la suerte y el destino. Hay un cuadro que tengo que son dos personas que van en un bote y hay dos escotillas; una tiene un corazón y la otra el número 13, y este cuadro alberga un sentimiento muy particular porque su discurso es sobre el emigrante, como esa necesidad que tuve al dejar mi país para venirme a México. En este caso lo que simbolizan esas dos ventanillas es lo único que uno se lleva: el alma y el corazón; y por el otro lado está el destino y la suerte. No hay otro equipaje.

Por eso uso mucho el 13 y las cruces. La cruz no necesariamente como símbolo de muerte, como decía Antoni Tàpies, estudioso de la semiótica y la simbología (que dicho sea de paso es uno de mis pintores preferidos), cuando en alguna ocasión le preguntaron el porqué usaba muchas cruces, y él decía que por la relación que tienen a los puntos cardinales. En ese sentido las uso y como en el juego del "gato" -cruces y ceros- como una cosa pueril en mis cuadros; también como ese mal hábito que tiene la gente al rayar una pared. Mis cuadros son como si fueran pintados sobre la pared que se ha ido deteriorando y que la gente va y anota un teléfono, una cruz, raya, hace lo que quiera o escribe cosas.
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